
Bosques
de sauces, abundantes cursos de agua y asentamientos de cazadores
marcaban el paisaje de lo que hoy es pleno desierto. Los investigadores
también dan cuenta de que hubo plantaciones y canales para riego.
En
el Desierto de Atacama, considerado el más seco del mundo y donde hoy
llueve un milímetro al año y la flora y fauna es casi nula, hace miles
de años había un paisaje completamente distinto: bosques, cursos de
agua y pequeños asentamientos de cazadores marcaban un paisaje
favorecido por un clima benigno. Estos son los resultados del trabajo
de un grupo de investigadores del Centro de Estudios Avanzados de
Ecología y Biodiversidad de la U. Católica y del Instituto de Ecología
y Biodiversidad, que están analizando los cambios en el clima en la
Pampa del Tamarugal, al interior de Iquique. “Una científica americana
me mostró unas hojas de árboles, lo que me sorprendió, pues no existen.
Fuente: latercera
El estudio descubrió que había escurrimiento de aguas subterráneas y superficiales, que permitía el crecimiento de bosques de sauces del norte, pimientos y arbustos cola de zorro. Las muestras indican su presencia entre 17.400 a 14.150 años atrás. En ese tiempo, la zona presentaba fuertes lluvias en la cordillera altiplánica, que alcanzaban los 180 mm anuales.
La abundancia de agua, incluso,llevó a que se modificara el paisaje y se formaran terrazas, que alojaban la vegetación.
Latorre cuenta que en las épocas de mayor disponibilidad de agua se puede haber dado un fenómeno climático como La Niña, que favorece las lluvias en verano.
Acuífero y flora
En
el estudio también analizaron cómo era el acuífero de la pampa, el más
grande del país y que nutrió a la vegetación como tamarugos, que
requieren gran cantidad de recursos para subsistir.
La investigadora
de la UC Eugenia Gayo sostiene que esa formación hídrica ha recibido
dos grandes recargas de agua: hace 17.400 años y, por última vez, hace
mil años. La reserva posee 64 millones de metros cúbicos y está en
descenso, por lo cual se la protegerá.
En la misma zona del
acuífero, los científicos obtuvieron muestras de árboles de una edad de
entre 1.010 y 710 años de antigüedad. “Se infiere que en ese momento
hubo un alza importante de la napa, la que se habría ubicado a 10
metros de la superficie”, plantea Gayo.
En esa misma época, en las quebradas existían 21 árboles por hectárea,
10 veces más que lo que existe hoy.
Los habitantes
En
este escenario más favorable climáticamente hubo grupos de cazadores en
las quebrada de la pampa. Una de ellas, denominada Maní, fue habitada
entre 10 mil y 12 mil años atrás, según indican los restos de puntas de
flechas de piedra tallada encontrados en el lugar.
Estos
habitantes vivían de la caza de guanacos y vicuñas, los mamíferos más
grandes que habrían existido en la zona. “En ese sitio hoy no hay
población, porque es totalmente desértico. Pero en el pasado fue
valioso para el hombre”, agrega el arqueólogo Calogero Santoro.
Ya
en la época contemporánea hubo plantaciones de maíz (775 años atrás) y
también se comenzó a producir cerámicas. “Existen complejas estructuras
de canales para las siembras”, cuenta Santoro, quien sostiene que
fueron construidas para aprovechar la disponibilidad de agua.
Protegerán reserva hídrica
El
director general de Aguas del MOP, Rodrigo Weisner, dice que porque se
trata de aguas fósiles, se espera declarar la próxima semana del
acuífero como un área de restricción, donde no se otorgarán nuevos
derechos.
La idea, dice, es que no se produzca un agotamiento
del recurso, que h0y tiene una demanda de 2.549, cuatro litros cúbicos
por segundo.
“Se formará un comité de usuarios, que deberán
resguardar que no se produzca una sobreexplotación”, explica Weisner.
Así, existirá la obligación entre las personas que ya poseen derechos
de monitorear los niveles de las napas para ver cómo evolucionan.
“Este es un acuífero fósil y es el más importante del país, por lo que hay que conservarlo”, agrega el funcionario.
Hoy,
los mayores usuarios de esta reserva son el sector minero, agrícola y
residencial. Existe oposición de diversos usuarios del acuífero, pues
estiman que en la zona existen recursos suficientes en ese depósito
subterráneo.






























